Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

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ANIMALES



Para el diccionario hay, básicamente, dos tipos de animales: esos seres que viven, sienten y se mueven por propio impulso y determinados humanos que, además de hacer eso mismo, tienen un comportamiento instintivo, ignorante y grosero. Cuando se insulta a alguien llamándolo animal queremos decir que lo es dos veces. Porque animales somos todos, desde muchísimo antes del satanizado Darwin. Los que son simples animales, mascotas o salvajes, rara vez son noticia. Como en los documentales, nos interesan sólo cuando se comportan “como humanos” (perros que salvan o matan a alguien), cuando nos divierten, cuando nos acompañan o cuando sufren malos tratos. Algo más frecuente que las salvajadas que saltan a las noticias.

Hace un par de semanas se conoció la (escasa) multa de tres mil euros que recibió ese que arrojó a su perro por la ventanilla del coche, en Chipiona. Hay que estar muy bien definido en el diccionario para hacerlo justo delante de una patrulla de la Policía Local, pero es esa misma improbabilidad de ser cogido lo que multiplica los abandonos. En esta situación legal no se incluye el abandono de hecho en el que viven muchas mascotas, dejadas solas toda la semana para vigilar las segundas residencias. Ni admitirán que les dan un trato inhumano, valga el sarcasmo, esos que han decidido encerrar de por vida a un animal sólo para que les haga compañía. No dudo que les tengan cariño. De ese que mata. ¿Cuántos dueños no sacan jamás a sus perros a pasear?. En este ejercicio de hipocresía social, se denuncia el abandono de galgos cuando pierden velocidad para cazar y para salvarlos se promueve su adopción, pero ¿en qué lugar de Cádiz, o de cualquier otra ciudad de la Bahía, pueden correr todas esas razas que necesitan hacer ejercicio para estar sanas?. En la playa, no.

La semana pasada una quincena de personas, convocadas por Igualdad Animal, se concentró en Cádiz contra el uso de animales en los circos. Una actividad considerada por la mayoría inocua y de divertimento infantil. Como los acuarios. No sé en qué momento de la educación, probablemente cuando nos convertimos en un país rico, se decidió ocultarle a los niños los aspectos desagradables de la realidad, en un proteccionismo que algunos llevan hasta que los hijos se independizan, convertidos probablemente en unos incapaces permanentes para afrontar cualquier problema, o tener una opinión propia. Nadie les dice qué hay detrás de esos leones que saltan por aros de fuego, o de esos monos que andan en bicicleta. No se les enseña la naturaleza sino que se les inventa una realidad donde se obliga a bellos animales a hacer estupideces humanas. Sólo que ese aprendizaje antinatural es a base de latigazos y descargas eléctricas, en una tortura que convertirá a ese simpático elefante en un animal asustado ante el castigo. Cuando se obliga a los zoológicos a programas de recuperación de especies y a aumentar el bienestar de los animales, los circos siguen arrastrando condiciones de otros tiempos. Y no se trata de acabar con el circo. Experiencias como el Cirque du Soleil, que lo actualiza, o el tradicional Circo de Pekín, ambos sin animales, son ejemplares. Por cierto, ese “aprendizaje” forzado no es muy distinto al que sirve para “educar” a nuestras mascotas. Tampoco se les dice a los niños que detrás de esas órdenes que hacen que el perrito se siente, se tumbe o camine al paso, tan gracioso, hay semanas de correas de castigo, con púas sin puntas que dañan aún sin clavar, tirones violentos, miedo y la recompensa final de una galleta a su sumisión. Esas cosas mejor no saberlas.

No sé cuántas firmas se recogieron en Cádiz para poder “disfrutar” de la evolución histórica del arte de torturar y matar a un toro, aunque sea compartiendo el coso con multitudinarios conciertos de ópera.

La misma semana pasada, el FROM presentaba en Cádiz su periódica campaña contra el consumo de alevines de peces. Pide el respeto (qué palabra, hablando de animales) al ciclo de vida de los peces. Cuando cualquiera es un predador irresponsable que esquilma su propia despensa. Qué rico todo. Eso es lo que les estamos enseñando. Animaladas.

Publicado en "La Voz de Cádiz" el 31 de julio de 2007

20:58 | ruiztorres | 3 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: jose Fecha: 2007-10-31 21:48

claro, que haya malos padres justifica que comas alevines.



2
De: MRT Fecha: 2007-11-03 21:59

Que haya malas personas a las que les da igual todo lo que les rodea implica, entre otras muchísimas cosas, que se coman alevines. Que es tanto como dejar, irresponsablemente, sin pescado a las generaciones futuras. Ocasionalmente, esas malas personas se convierten en padres y, claro, transmiten su falta de valores.



3
De: miriam Fecha: 2008-03-14 12:26

yo con estas lineas quiero decir no a los
circos con animales.



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