Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

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SOBRE PERROS Y GATOS


Asistí el pasado sábado al Festival Canino que organizó el Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cádiz. Una hermosa iniciativa que, por desgracia, queda demasiado aislada en un contexto social donde se desconfía de la tenencia de animales. La propia organización municipal no planteó el Festival como un encuentro para apreciar y respetar más a los animales abriendo, con más publicidad del acto, el espectáculo del desfile de mascotas y las impresionantes exhibiciones de los perros de agua (lo único que dejó ver la lluvia) a todos, tuvieran o no perros, sino para “sensibilizar al ciudadano de la necesidad de adquirir comportamientos cívicos” con sus mascotas. No seré tan ingenuo como para defender que la simple tenencia de un animal de compañía hace, como sugiere la imaginería popular, a su dueño más humano, en el sentido figurado que aún aparece en el diccionario, esto es, alguien capaz de compadecerse de las desgracias de sus semejantes. Conozco pocos así. Pero sí es cierto que, incluso los que se consiguen una mascota por simple egoísmo, para que les sirva de distracción o compañía, desarrollan una relación afectiva con el animal que los humaniza. Es un valor a cuidar y a dar a conocer a los que no lo sienten.

Naturalmente se puede ser humano y ser, al mismo tiempo, una mala bestia. Pero el incívico no lo es porque tenga una mascota: ya lo era antes. Es una perogrullada pero alguien tenía que decirlo cuando, continuamente, se culpa a los dueños de animales de lo sucias que están las calles, como si las colillas, cáscaras de pipas, restos de comida o papeles varios los tiraran los perritos. Y esto no significa ni comprensión ni la más mínima simpatía con el animal que no recoge lo que su perro ensucia. Al contrario. Los que amamos a los animales somos los primeros en pedir mano dura contra los que, con su incivilidad, les hacen parecer antipáticos, o incluso peligrosos, ante la mayoría. ¿Estaban en el Festival?. Alguno habría, pero menos. Suelen esconderse por calles secundarias o buscar la oscuridad, no el contacto con otros semejantes. Hay que denunciarlos, pero incluso denunciarlos sirve de poco. Se llama educación.

Existe una Ordenanza Municipal de tenencia de animales, de julio de 2002, absolutamente desfasada porque no tiene en cuenta ni la Ley de Protección de Animales, de 2003, ni el Decreto de identificación y registro de animales, ambos de la Junta. El citado problema de las defecaciones en la vía pública está tan mal resuelto que no se sancionan directamente, aunque se pille in fraganti a alguien, sino sólo después de que un policía local le requiera al dueño que las retire y éste se niegue. No ocurre como con la Ordenanza de Jerez que permite multar el simple hecho de no llevar bolsa para recoger las deposiciones. En Cádiz se considera ésto, sin embargo, una falta muy grave, con igual consideración que el abandono o los malos tratos, algo de una frivolidad indignante. La Ordenanza sigue una filosofía de prevención ante los potenciales peligros de infección, insalubridad o molestias a causa de los animales, pero dice poco de los beneficios que éstos le proporcionan a la salud emocional de sus dueños, ni apenas los protege, con dos artículos genéricos, de la crueldad de sus propietarios. La Ordenanza de Jerez, sin abandonar la prevención, regula con precisión las condiciones de alojamiento de los animales y detalla expresamente, para prohibirlas, las situaciones que considera malos tratos. Es más humanitaria.

El Festival se desarrolló en uno de los pocos parques o plazas cerradas donde se permite la entrada de perros. Prohibido todo el año el acceso a la playa, no hay un solo lugar donde los animales puedan correr, lo que enferma a muchas razas y es una crueldad. La prohibición parece expresa en zonas con juegos infantiles, a pesar de que eran mayoría los niños que llevaron a la exhibición a sus mascotas. Parece contradictorio. Los niños que conviven con animales les pierden el miedo, que no el respeto, y aprenden algo tan útil como a ser responsables de otro ser vivo. Eso también es civismo.

Artículo publicado en "La Voz de Cádiz" el 5 de Diciembre de 2006

10:35 | ruiztorres | 0 Comentarios | #

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