Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

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ENTREGA DE LLAVES

Tiene razón Carmen Morillo cuando señala, en este mismo periódico, que la gran obra de Cádiz es la rehabilitación en marcha de su casco antiguo. Si el soterramiento ha conseguido principalmente la eliminación de esa barrera que dividía socialmente la ciudad en dos, quedan otras barreras aún, en el mismo centro de la ciudad, que condenan a muchos de nuestros vecinos a vivir en condiciones inhumanas. Al contrario que el soterramiento, sólo podremos apreciar la espectacularidad de esta obra después de muchos años, cuando la ciudad se parezca a su maqueta (si ésta alguna vez termina de restaurarse). Como tan largos periodos de ejecución no suelen ser rentabilizados políticamente, se organizan pequeños actos de campaña donde se hace una entrega paternalista de las llaves a los beneficiados de esa promoción. La alcaldesa entregó, el pasado lunes, 35 pisos de realojo en Astilleros. Los entregó personalmente. Y aquí está el paternalismo (el maternalismo aún no existe en el diccionario): aplicar formas de autoridad y protección propias del padre tradicional en relaciones que debieran ser de otro tipo. Ni la alcaldesa entrega nada que sea suyo ni los beneficiarios, que lo son por cumplir las condiciones de cada promoción, tienen que agradecerle nada personalmente. La entrega de llaves, que tiene un remoto origen religioso como símbolo de transmisión de poder y autoridad, debería adaptarse a estos tiempos, donde el poder no lo ejecuta un ser superior, y convertirse en un mero trámite administrativo. Se evitaría convertir un acto de justicia en una escenificación política, para muchos vergonzosa, del acceso a la vivienda. Sea quien sea el político que realice la entrega de llaves.
Con las viviendas públicas de Cádiz se dan unas circunstancias creo que únicas. En este caso concreto, el Ayuntamiento cede el suelo a la Junta, que es quien realiza las casas que, una vez terminadas, se las entrega al Ayuntamiento y éste, naturalmente solo, es el que hace el acto público de entrega de llaves a los vecinos como una celebración propia donde, además de no invitar a quien pagó esa construcción, que es la Junta, se permite criticar sus retrasos en esa y otras promociones. Con esta actitud de deslealtad institucional se podrá conseguir que algunos de los beneficiarios le agradezcan a la alcaldesa sus gestiones (¿?) para conseguir el piso pero poco se avanza en la confianza del socio del que se depende económicamente. Parece que el Ayuntamiento no termina de asumir que solo no puede solucionar el problema de la vivienda. Un decreto de la Junta, de 1999, establece diversas intervenciones en el casco antiguo de Cádiz. Entre las medidas: adquisición de suelo e inmuebles, promoción pública de viviendas de alquiler y compraventa, transformación de infravivienda, operaciones de realojo o rehabilitación de inmuebles. En cualquier municipio se hubiese recibido con entusiasmo esta inyección económica, menos en Cádiz donde se califica de “decretazo” que invade las competencias municipales. Aunque sea imposible que las arcas municipales puedan asumir un proyecto de rehabilitación integral así, se reprocha la ayuda. ¿Alguien lo entiende?. No digo que no se pueda criticar ni el ritmo ni las partidas presupuestarias que la Junta dedica a sus actuaciones sobre vivienda en Cádiz, sino que ese control corresponde al Parlamento Andaluz y no al Ayuntamiento, que debe gobernar sólo para el beneficio de la ciudad y dejar a otros las labores de oposición partidista. Sin duda se consigue más con la colaboración que con el enfrentamiento. Y más en este caso donde las dos instituciones están interesadas en presentar obras realizadas que al ciudadano, dada la gravedad del problema, siempre le parecerán insuficientes, las haga la Junta o PROCASA. Algunas medidas no deberían descartarse en Cádiz: los denostados minipisos de 50 m2, en alquiler, dejando aparte la demagogia de compararlos con los pisos de la ministra o la alcaldesa, son una solución de años para muchos jóvenes. Como los alojamientos con unidades habitacionales, con prestaciones comunes, lo son para muchos mayores mejor que una residencia. Ofende que alguien los compare con la infravivienda. No las conoce.

Artículo publicado en "La Voz de Cádiz" el 5 de julio de 2005

21:08 | ruiztorres | 0 Comentarios | #

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