Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

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MEMORIA Y ORGULLO GAY

Hoy se celebra, en todo el mundo donde es posible celebrarlo, el Día del Orgullo Gay, en recuerdo de los graves disturbios que se produjeron en Nueva York tras una redada de la policía en el bar de ambiente homosexual Stonewall. Hoy también se celebra en Cádiz una mesa redonda sobre la recuperación de la memoria histórica. El dedicar un día a recordar un acontecimiento histórico concreto tiene el sentido de hacer ver que esa situación de injusticia permanece y no implica, desde luego, que el resto del año se olvide. Cuando no hay conflicto no hay reivindicación, así que detrás de muchas ironías sobre estos “días internacionales” no se esconde más que la ignorancia de la Historia. Cuando se defiende que la recuperación de la memoria sólo busca conseguir dividirnos, esa ignorancia es, además, interesada. Parte de una grave obscenidad, la de no condenar actos objetivamente condenables (el robo, el asesinato, la tortura) por simpatía ideológica con sus autores. Lo que divide no es que se conozcan ahora esos crímenes sino que para algunos todavía no sean condenables. Todos deberíamos estar, en esto, en el mismo lado. Me centraré hoy en la situación de la homosexualidad, víctima también de la represión franquista.
Incluidos hasta entonces dentro del genérico “escándalo público”, fue el Código Penal de Primo de Rivera el que condenó con grandes multas y la inhabilitación para cargo público de hasta diez años los actos homosexuales. Franco incluyó la simple condición de homosexual como delito al reformar en 1954 una vieja ley republicana, la de Vagos y Maleantes, donde no estaban. A las penas de reclusión se le añadían, al salir, el destierro y la obligación de declarar el domicilio a la autoridad. Era difícil que, con esos antecedentes, volvieran a conseguir trabajo. Esta ley se cambió, en 1970, por la de Peligrosidad y Rehabilitación Social que incluyó, como novedad, un “tratamiento”. Los procesos duraban cuarenta minutos y, al juzgarse sólo la condición homosexual, no requerían abogado defensor. Las penas oscilaban entre los tres meses y cuatro años en cárceles especializadas: Badajoz, para pasivos, y Huelva, para activos. Los que cometían delitos comunes iban a las “galerías de invertidos” de otras cárceles. Para la integración debía desaparecer la “peligrosidad”, lo que se conseguía con terapias a base de descargas eléctricas y vomitivos, además de provocarles sentimientos de vergüenza social y de culpa. Al tratamiento, le seguían dos años de destierro. En 1978 se excluyó a los homosexuales de esta ley. En ese tiempo, se abrieron más de 3600 expedientes policiales, sólo por ser homosexual, y hubo más de 1000 condenados a prisión. Esos expedientes permanecieron y siguieron siendo consultados por la policía hasta que la ley se derogó definitivamente en 1995. Aunque algún “experto” aún no se haya enterado, la OMS dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental en 1990. Esto es memoria histórica.
Las modificaciones legales en marcha en España, en lo que tienen de equiparación de derechos (y también reparación de situaciones injustas) son bien recibidas por la mayoría. Los homosexuales podrán formar una familia o no, según una decisión que sólo a ellos les compete. El matrimonio civil es un contrato público que simplifica muchas situaciones. Con la actual legislación de parejas de hecho, en caso de fallecimiento, se puede subrogar el alquiler de la vivienda al superviviente pero no un local comercial del que, a lo mejor, vive; ni se tiene derecho a pensión de viudedad; ni tiene consideración de legitimario en un testamento y ningún derecho si éste no se hizo, no importan los años de convivencia; ni tampoco su pareja extranjera puede acceder a la nacionalidad o a un permiso de residencia. Cuando alguien le niega a otro su derecho a casarse le está condicionando su vida. ¿Con qué derecho?. Se trata de no tener que esconder que se ama a alguien, tenga el sexo que tenga. Porque, al final, hablamos de amor, aunque les pese. Y natural es todo lo que ocurre por las solas fuerzas de la naturaleza.

Artículo publicado en "La Voz de Cádiz" el 28 de junio de 2005

15:36 | ruiztorres | 0 Comentarios | #

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