Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

Inicio > Historias > EN CONCIENCIA

EN CONCIENCIA

Se impuso, finalmente, la prudencia en la resolución de la crisis provocada por el voto en conciencia de la concejala socialista Teresa Agudo. La prudencia entendida como un sentido práctico de afrontar una situación complicada, es decir, con templanza, cautela y moderación, mucha moderación. No se trataba aquí de discernir lo que es bueno o malo moralmente, virtud cardinal de la prudencia, sino lo que es o no es políticamente conveniente. Sin duda no era sensato que el partido socialista linchara públicamente con un expediente disciplinario a su concejala más activa y brillante, ni hubiera entendido su electorado que fuera su propio partido quien se cargara su eficaz labor de oposición, para regocijo de quienes, con insistencia, piden su eliminación política. El mensaje que se hubiese transmitido es que, por encima del trabajo realizado, lo que cuenta es la disciplina ciega de partido. Resuelta, pues, la crisis con buen juicio es hora de hacer algo de justicia.
La conciencia es el último reducto de la libertad individual. El ser humano se reconoce en su conciencia, está continuamente reflexionando sobre qué está bien y qué está mal. Los políticos, entendidos como personas y no como engranajes de una maquinaria de conseguir poder, también tienen conciencia. O mejor, deberían tenerla siempre. Es una garantía, para todos, de que las decisiones que tomen serán honestas. Equivocadas o no, porque la conciencia no garantiza la verdad pero sí la rectitud. Esa libertad individual razonada no es incompatible con pertenecer a un partido político que, según la Constitución, “expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”. El pluralismo, de doctrina o métodos para aplicarlas, no sólo afecta a la hora de organizarse alrededor de las grandes ideas comunes, sino que da vitalidad interna a esa organización. Los programas de los partidos evolucionan o se adaptan a las necesidades de la sociedad por esos impulsos internos, por esos ejercicios de conciencia. Sería imposible la formación y manifestación de una voluntad popular sin libertad de conciencia, sin espíritu crítico, con el mero seguimiento de consignas que nadie discute. Sin olvidar que buena parte de culpa de la escasa participación política de los ciudadanos es debida a la rigidez de nuestro sistema electoral, de listas cerradas, que premia más la fidelidad al aparato del partido que la capacidad personal. Decía Antonio Papell, recientemente en Cádiz, que los mejores cerebros terminaban huyendo de la política porque se les exigía anular su capacidad crítica, transigir para seguir ocupando, o estando en situación de ocupar, poder. Unas listas abiertas, dejando en el partido la decisión de quien va en esas listas, no solucionaría el problema pero exigiría más trabajo personal a los candidatos. Y a los que eligen las listas, la responsabilidad de su fracaso. Ahora la situación es otra. A cargos teóricamente no sujetos por mandato imperativo, con (supuesta) libertad de voto, se les exige un disciplinado voto corporativo. A veces se coincidirá con lo que decida el partido y otras será como comulgar con ruedas de molino, y dejar la dignidad y las propias convicciones de lado. El que esta regla no se rompa continuamente sólo indica que las represalias, cuando se producen, son terribles. Esa libertad de voto debe ser coherente con sus votantes y sólo debería estar limitada por el programa electoral, entendido como un contrato de obligado cumplimiento. En ese caso, el incumplimiento es siempre una estafa. Y si su conciencia le impide votar lo que estaba en el contrato, debe irse. Es la situación del anunciado voto en contra del matrimonio entre homosexuales del senador y alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez. No es el caso de Teresa Agudo que apoyó una propuesta de IU contra los expedientes de regulación de empleo en la empresa tabaquera Altadis. Un voto de apoyo a los trabajadores que, con seguridad, expresa mejor los sentimientos de la mayoría de los electores socialistas de Cádiz que esa abstención oficial del resto de su grupo.

Artículo publicado en "La Voz de Cádiz" el 14 de junio de 2005

23:01 | ruiztorres | 1 Comentarios | #

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://lospeligros.blogalia.com//trackbacks/30804

Comentarios

1
De: Rodrigo Martinez Fecha: 2005-10-08 01:32

Hola les quiero decir que estoy en contra de lo partidos politicos yo lo que quiero es una organizacion libertaria.APARTE YO CRITICO A LA POLITICA.
Despues me parece que la gente tendria que empesar a buscar personas que las ayuden no creer en un ser todo poderoso.



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.90.202.184 (0774945658)
Comentario
¿Cuánto es: mil + uno?


  

Archivos

<Febrero 2018
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28        

Documentos

  • Conocimiento del medio
  • Politica local gaditana
  • Sociales
  • Reseñas de libros
  • FARA
  • Presentaciones
  • Relatos cortos

  • Blogalia

    Blogalia

    Yo soy blogadita

    Planet Blogaditas

    Enlaces muy recomendables

    ASONANTE (María Jesús Ruiz)

    CRISEI(Rafael Marín)

    JOSE MANUEL BENITEZ ARIZA

    MIGUEL A. GARCIA ARGUEZ

    RAFAEL RAMÍREZ ESCOTO

    CARE SANTOS

    JUAN JOSÉ TELLEZ

    TANO RAMOS

    VIAJES DE PAPEL


    (c) 2002 ruiztorres