Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

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UNA DE ROMANOS




























Este fin de semana pasado varios colectivos ecologistas y culturales realizaron diversas actividades alrededor de las ruinas de Baelo Claudia para protestar por la construcción del edificio que hará las veces de Centro de Interpretación del Conjunto Arqueológico. No dudo que el atuendo elegido para la protesta, disfrazarse de romanos, y la propia condición de bufonada pueril de muchas de las actividades a realizar, fuegos de campamento en un parque natural incluidos, habrán hecho las delicias de los participantes y les supondrán, sin duda, conquistar su pequeño espacio mediático en las noticias curiosas de la jornada, pero con el coste de transmitir una imagen de frivolidad superficial que espanta. Pero contestaré a las razones, que sin duda tienen, con las que a mí me llevan a defender este edificio.
Sé que lo tengo difícil. La opinión pública es más proclive a valorar la pureza del paisaje idealizado que la utilidad de la cultura. Ambos no son incompatibles pero pueden llegar a condicionarse. La imagen más conocida del polémico edificio, realizada con teleobjetivo desde las ruinas a su fachada más alta, parece situarlo dentro de las mismas y con un tamaño desproporcionado. Esta foto ha creado opinión. No está tan cerca y ya hablaremos del tamaño. Está ubicado justo donde no hay restos arqueológicos debajo. El edificio cuenta en su contra precisamente su modernidad. Quienes lo motejan como bunker conseguirán, de inmediato, la complicidad, ignorante aunque mayoritaria, de quienes creen que es imposible hacer arte con hormigón. Se critica un edificio sin terminar, al que le faltan placas de mármol y una pantalla vegetal que minimice su impacto. Comprendo que a alguien, o a muchos, no le guste. Pero hablamos de gustos, no de verdades irrefutables. Naturalmente no tiene nada que ver con las construcciones del entorno. Para quien no las conozca, hablo del antiguo paraíso del Lentiscal, hoy un batiburrillo de viviendas ilegales, de esas con azulejos en las fachadas cuando no cabañas finlandesas prefabricadas donde pernoctan muchos de los defensores de esa pureza. Ante la falta de una construcción propia del entorno, el arquitecto Vázquez Consuegra optó por un volumen de una pieza, en hormigón, muy largo para evitar tener que aumentar su altura, de sólo una planta en su fachada norte y adaptado a la pendiente de la ladera. Visto desde El Lentiscal, desde donde se llega a la que será nueva entrada de Baelo, el impacto visual es admisible. Visto desde el mar, el edificio se ve más pero cumple su función de cerrar el Conjunto Arqueológico, aislándolo del exterior. Así debe entenderse arquitectónicamente. Pero hay quien critica que es demasiado grande. Un tamaño que prevé el crecimiento futuro de lo mucho aún por excavar. Veamos para qué sirve. De entrada, va a permitir derribar el actual edificio, antiguo cuartel de la Guardia Civil, situado en medio de una de las dos avenidas principales de Baelo, el cardo máximo. Y cambiar la ubicación del enorme aparcamiento, ahora sobre restos de la necrópolis. ¿No es impacto visual decenas de autobuses literalmente dentro de las ruinas?. Al despejar toda esta zona se podrá terminar de excavar la factoría de salazón y reordenar, así, la visita de una forma didáctica: empezar con las actividades primarias (la industria), razón misma de la fundación de la ciudad; seguir con las secundarias, de organización administrativa y política, y terminar con las superestructuras terciarias, de índole espiritual y de ocio. Porque el principal interés de Baelo, el conjunto urbano romano más completo de la Península Ibérica, es que permite que el visitante se forme una visión integral de lo que era una ciudad romana. No es una hermosa colección de piedras, historia fosilizada, sino un laboratorio de historia viva. El polémico edificio permite contar con un taller de restauración, sala de investigadores, biblioteca, salón de actos para clases, sala de visitantes que les explique lo que verán luego sobre el terreno, talleres de mantenimiento o almacenes para maquinarias. Eso ocupa un espacio. Imprescindible para entender y conservar Baelo.

19:48 | ruiztorres | 2 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: DFM Fecha: 2005-04-21 21:03

(TOMADO DEL FORO DE LISERGIA.NET)

En primer lugar, me gustaría dar las gracias a Manuel por su artículo, bien escrito y fundamentado, que además arroja mucha luz sobre el porqué y el donde del Centro de Interpretación del Conjunto Arqueológico, situado en Baelo Claudia, Bolonia. Es esta sin duda una propuesta arriesgada desde el punto de vista arquitectónico, pero no lo es a mi juicio por la técnica empleada en su diseño, se trata en efecto de un edificio típicamente administrativo, ni mas, ni menos. El riesgo que se corre es precisamente cuando se decide la ubicación del edificio, que se yergue justo en el medio de la ensenada de Bolonia, arrogándose el derecho a presidir uno de los marcos naturales más bellos de este país, pero sobre todo, mas deshumanizados de este país, mas “dejados de la mano del hombre”, menos contaminados, mas naturales si queremos.

Es evidente que El Lentiscal hoy en día ya conforma una unidad urbana, diseminada y anárquica si, pero con los recursos y suministros propios de cualquier pedanía que se precie, desde un cuartel de la guardia civil, hasta bares, tiendas, etc... Con esto quiero dejar claro que la ensenada está ya lejos de ser un paraje abandonado y salvaje. Pero lo mas grave de todo son las posibilidades reales que tiene de masificarse y de convertirse en un lugar turístico, a imagen y semejanza de cualquier lugar turístico de la costa española, últimamente muy de moda, y sin la cual, alemanes, belgas, franceses o ingleses no podrían pasar el otoño relajados y satisfechos. Dejemos claro que es esta una zona privilegiada, porque se mantiene destacadamente al margen de las grandes masificaciones de gentes de todos lados, gentes que desembarquen atropelladamente con su legión de toallas, sombrillas, cubitos de playa, niños vociferantes, coches humeantes y cometas inmensas, que vulneren la particular limpieza que la media luna que forma su playa ofrece al estrecho. Es así, y lo mas fuerte es que lleva siendo así 30 años.

Hace 30 años cuando comenzara todo, una vez agotados términos municipales válidos para el turista como Cádiz, El Puerto de Santa María, etc...y se empezara a construir sobre el resto de la costa, vista la demanda ingente de plazas hoteleras, y las perentorias necesidades económicas que presentaba y presenta esta provincia, subvencionada desde mitad del siglo XX. Es una provincia cuyo paisaje no cesa de verse alterado, cuya sierra se ha tenido que arreglar como ruta de los pueblos blancos y adecuar a determinados cultivos y dejar otros históricamente rentables como improductívos, para salir para adelante. Cuyos buitres han podido llegar a observar como un trailer sale de un túnel a 100 kms./hora pitando para Jerez, a travesando su barrio por la autovía que se ha construido en aras de mejorar las tan maltrechas comunicaciones de la provincia, apodada como autovía ecológica. Cuya mitad oeste se ha tenido que meter en el universo del cultivo bajo plásticos para sacar rentabilidad a sus productos, cuyo sur se ha sorprendido florecida por gigantes blancos de 30 metros, con enormes aspas, que nos confirman finalmente que en esta provincia vivimos “del aire”.

Y son estas las transformaciones que experimenta nuestra provincia de Cádiz, tan dada a situarse en la cola del desarrollo, y sin embargo con tantas posibilidades de cara al futuro. Pero no, aún quedan santuarios intocables. Motivos por los que poder seguir considerando a la provincia un poco “excéntrica”, lo que otros llamarían especial. Y es que tiene lugares como Bolonia. Bolonia inexpugnable, donde te tuestas el culete sin problemas. Donde te untas de barro, donde te relajas de verdad porque la gente que va sabe donde va y sabe lo que hace. Turismo de calidad, que pasa de hotelacos horteras y de surferos estridentes. Paradójicamente, una última piedra que apuntala esta idea, es la demolñición del fantasmagórico hotel de una playa hermana, la de Zahara de los Atunes. Una apuesta por la calidad, una vez dadas por perdidas Rota, El Palmar, Todo Sancti Petri, Barbate, Roche, Tarifa, etc....

Y de repente, el hormigón se planta en la ensenada. No lo trae sol meliá, sino la Junta de Andalucía. Y lo trae con la equívoca razón de mejorar la calidad del conjunto histórico de Baelo Claudia, la guinda del pastel. Y comienza la lucha por defender una construcción de otra, una arquitectura de otra, un concepto cultural de otro. Y termina organizándose un encuentro por un grupo ecologista, que aquí y en otros foros podrán ningunearse, pero en países europeos como Alemania tienen mucho poder, gracias a su representación parlamentaria. Y estas cosas sencillamente no las dejan pasar. Votan que no, encorsetan a los partidos grandes, que les necesitan para seguir levantando el país, y les terminan por hacer caso.

Es un error, sencillamente por su inexplicable ubicación, me reitero. Si Vázquez Consuegra, un gran arquitecto por otro lado, creador del pirulí de Cádiz (no os recuerda?) entre otras obras, hubiera insistido en que la ubicación no era la correcta, sino que debía estar integrado en la unidad urbanística más lógica: El Lentiscal, para mayor cohesión de esta población, con un término municipal muy controlado, que hubiera terminado de definirse, tampoco le hubieran escuchado. La finalidad era asilarlo como conjunto arquitectónico. Lo que han conseguido finalmente es que entre en la ensenada como un elefante en una cacharrería, rompiendo todas las leyes arquitectónicas y urbanísticas de la armonía con el entorno, que debe cumplir una construcción de este calado. Quizás hubiera sido más apropiado, mas humilde y menos agresivo y pretencioso, el integrarlo en el conjunto urbano de El Lentiscal, e igualmente retirar el aparcamiento para poder liberar el resto del conjunto arqueológico de Baelo Claudia. Estoy seguro de que a la gente que vaya a interesarse por su visita, no le importaría darse un paseito de 500 metros, hasta llegar a Baelo. A no ser, que se esté pensando en determinado tipo de visitantes. Sencillamente, un despropósito de ubicación, una cagada urbanística más, cuando se pudo haber hilado mucho mas fino, tratándose de la playa de Bolonia. Y por eso hay que protestar.

Me gustaría terminar con un deseo, y este es que este centro de información, no dure tanto como Baelo Claudia.



2
De: MRT Fecha: 2005-04-22 23:33

DFM, te agradezco el tono y la profundidad de tu colaboración que, creo, sitúa el debate en sus justos términos. Comparto, con muchos ecologistas, que ese Centro de Interpretación es imprescindible. La polémica está en su ubicación. Creo que trasladarlo al Lentiscal, a 5 Km por carretera (cierto que menos por la playa) lo haría inoperativo: limitaría las visitas a mucha gente para las que esa distancia es insalvable y a los propios investigadores les supondría un mundo algo tan simple como consultar un libro o trasladar una pieza para su restauración. Pero el debate, cuando incluye argumentos, sigue abierto.



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