Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

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VIVIENDAS ILEGALES

Diversos ayuntamientos de la provincia de Cádiz se han aplicado a controlar el problema de la construcción de viviendas ilegales. Dejando aparte las casas que ocupan vías pecuarias, cuyo deslinde, todavía en marcha, debería acabar con esas usurpaciones, la principal fuente de ilegalidad en las viviendas no se produce, actualmente, en relación a la propiedad sino al ordenamiento del territorio. Es decir, la no coincidencia entre los usos que se le debería dar a un terreno, regulados por las leyes del suelo y de la ordenación del territorio y concretados luego en los Planes de ordenación, y el uso que realmente se le da a ese suelo. En estas mismas páginas, un ciudadano se sentía muy ofendido porque se calificara a su vivienda ilegal como ilegal cuando él “no le había robado a nadie”. Resalto esta actitud, precisamente, porque no es un caso de particular insensatez sino una opinión generalizada. La de que cada uno haga de su capa un sayo, mientras las haga con sus cosas, a pesar de que la construcción ilegal es delito desde 1995. Como parece que el bien común no es de nadie en concreto cualquiera puede depreciarlo. Esta comprensión hacia la propiedad privada también incluye a las administraciones públicas encargadas, según el mismo artículo de la Constitución que proclama el derecho a una vivienda digna, de regular “la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”. Nadie les discute la propiedad pero sí la necesidad de limitar el uso que puedan hacer de ella. Como, en su momento, supusieron grandes avances para todos la Ley de Costas, que reafirmaba la calificación del mar y su ribera como patrimonio colectivo, impidiendo la privatización de playas y sus accesos. O la Ley de Aguas, que declaraba bien de dominio público todas las aguas, superficiales o subterráneas. Poner límites razonables, por supuesto. Entre la idea ultraliberal de permitir construir en cualquier sitio que no esté protegido (incluso eliminando esa protección si hace falta) y la ultraecologista de considerar protegido todo lo que no es urbano, debe situarse el sentido común.
Imaginemos cualquiera de las localidades de la costa donde, por ejemplo, se están parcelando antiguas viñas o huertas. Al agricultor se le ofrece más dinero del que ganaría nunca cultivando, y vende. Las constructoras edifican, esperando subsanar la ilegalidad más tarde, cuando una modificación del PGOU correspondiente incorpore estas situaciones de hecho. Con lo que cunde la sensación de impunidad, mientras se pague. ¿Cuántas casas ilegales se han derribado?. A esta situación contribuyen también, como ha denunciado Urbanismo de Chiclana, los notarios que hacen escrituras de estas casas y los Registros que las admiten, los bancos que las hipotecan, las inmobiliarias que las anuncian y, claro, el comprador sinvergüenza dispuesto a creerse que todo es legal, a pesar de que la luz la toma enganchando un cable a un poste eléctrico, el agua es de pozo y el camino una vereíta verde. Meses después creará una asociación de propietarios que exija papeles, agua corriente y saneamiento. Dije arriba que la propiedad privada puede depreciar el bien común. No hablo sólo del paisaje, aunque espero alguna ley que también lo proteja para todos. En su cada vez mayor hacinamiento, esas viviendas ilegales utilizan pozos negros que filtran contaminantes a las aguas subterráneas; sus pozos consumen la capa de agua dulce de los acuíferos que es reemplazada por agua salada del mar; las huertas que no se vendan terminarán siendo abandonadas por falta de agua y se perderá ese trabajo, etc. Pérdidas que incluirán el turismo cuando, por la degradación del paisaje, huya a otro lugar aún no agotado. Ya ha ocurrido en otros sitios. Por eso hay que planificar, poner límites, mantener zonas públicas. Pero un Plan que se cambia continuamente, adaptándolo a las circunstancias, no planifica nada. Los Ayuntamientos deberían tener la valentía de diseñarse a muchos años vista, reservando espacio para crecer. Incluso para crecer mucho. Pero no hasta la asfixia.

01:00 | ruiztorres | 2 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Eugenia Fecha: 2007-12-27 17:52

Quisiera saber si despues de mas de diez años de haber construido una habitacion en zona de campo de unos 30 metros de superficie y haberle añadido diez metros mas hace un año , me sancionarian por todo o por solo esos diez metros



2
De: José Luis Fecha: 2008-03-05 21:04

Estimado compañero:
Mi pregunta es, en un suelo urbanisable sectorisado despues del año 1992 es posible que la tiren? o ha precrito, gracias



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