Los Peligros
Artículos, relatos, quejas, comentarios y advertencias, no necesariamente moralizantes, del escritor Manuel Ruiz Torres.

Inicio > Documentos > Criticas

CAFÉ NEGRO (Selección de narradores campogibraltareños)

"Café negro" (Selección de narradores campogibraltareños), realizada por José Eduardo Tornay y Federico Fuertes, Diputación de Cádiz, Cádiz, 2000

Sobre Café Negro me gustaría hacer algunas precisiones. Yo, que conozco a la mayoría de los autores, estaba convencido de que no teníamos nada en común, salvo el origen, que es un accidente, y la brevedad, como si dijéramos una perfecta estupidez, porque lo menos que se le puede pedir a un relato breve es que sea breve. Condición necesaria pero no suficiente, está claro. Sobre el origen, es decir, el paisaje de estos relatos, volveré enseguida, porque ya verán que tiene su importancia. Hay otra coincidencia: la edad. Curiosamente, José Eduardo y Quico, los autores más jóvenes y responsables de la antología, han seleccionado a autores cuarentones para su libro, gente sin edad para solicitar descuento en los albergues juveniles y con un pasado, que empieza a ser cargante, de batallitas comunes: los últimos años de Formación del Espíritu Nacional, Kung Fu, la transición en el pelotón de los pegaparedes, el estreno de Emmanuelle, que antes fue virgen y después negra, los pisos de estudiante, las revistas contraculturales, las peticiones de subvención para esas revistas a los mismos que nos enseñaron la Formación del Espíritu Nacional ahora reconvertidos en altos funcionarios de Cultura. En fin, la vida en círculos. Un libro de cuarentones, eso es Café Negro.
Además, está el paisaje. El Campo de Gibraltar, que más que otra provincia es un agujero negro en el espacio, limita al Sur con el abismo del Estrecho, al Este con el mar, o sea, consigo misma; al Norte, con la tierra hermana de Málaga y al Oeste, con todos nosotros. Más que repasar la geografía estoy recordando fronteras. Por allí se va de paso, o a Gibraltar, o a la Costa, o al Moro, como decíamos hablando de los paraísos artificiales. Nos acostumbramos a ver pasar los automóviles del progreso, sonando a Yirapa, o a Yiripa, o cómo diablos se diga, que quedamos ensimismados con ese sonido que sabíamos de paso, que no venía a quedarse. Ese ensimismamiento, que a veces es autocomplaciente y otras perplejidad, produce escritores muy concentrados en una realidad que, además, cambia constantemente. Una realidad muy rica. No hay tiempo para la evocación lírica: hay mucho que contar, antes de que cambie y desaparezca. Produce, también, una sociedad cerrada y susceptible. Está en el libro.
Permítanme, finalmente, los autores presentes, una broma sobre el título del libro. Ahora que un curioso fenómeno intelectual parece reivindicar el fútbol frente a Gran Hermano, en una competencia que recuerda las comparaciones del tamaño viril detrás de las vallas del colegio, yo reivindico otro título para este libro. Pues tratándose de una selección (ni antología ni muestra ni gaitas) de, precisamente, once jugadores, nada mejor que un recio partidito, por fuerza de viejas glorias, para destapar virtudes y defectos de cada uno. El libro bien podría haberse llamado Las Ibéricas F.C., recordando aquella película de folklóricas valerosas que reivindicaban su derecho a jugar al fútbol. La alegoría tiene que ver, naturalmente, con el mundo de la literatura, plagado de jugadas a balón parado, tácticas de pizarra y patadas asesinas. En el libro, jugaría Quico Fuertes de portero, para que aproveche y escriba una novela en los palos de la portería, con esa costumbre suya de ensuciarlo todo. El capitán, un buen medio centro contenedor, es José Eduardo Tornay, que luce el brazalete en su condición de abogado, por si hace falta untar al árbitro. Para afianzar la defensa, nada mejor que otro abogado, Luis Alberto del Castillo, un líbero dispuesto al corte, elegante, con maneras de patricio romano. A su lado, un central batallador, Manuel Barros, con fama de turbulento. En las bandas, Miguel Guerrero, un lateral nervioso, de largo recorrido; en la otra, yo mismo, limitado para el ataque y especialista en echar balones fuera. La media es de altura, de las que dicen “artística”. Un cerebro creador, el Téllez, capaz de dar un pase de más de veinte metros medido al pie, si tiene una buena tarde; capaz también de estropearlo todo, si le da por precipitarse; lo peor es que quiere entrar en todas las batallas. Como medios volantes, dos enamorados del balón: Pepe Reyes, que esconde la pelota en su universo mágico, para deleite de la hinchada; y Pepe Villalba, que le da vistosidad a lo que parece tan fácil, tiene también un buen remate. Y delante, con olfato de gol, Santiago Polo, delantero frío e impecable, más que jugar disecciona en un quirófano. Con él, Romero Peche, que es de los que no rehuyen el choque, abre grietas en las defensas rivales, a los que desconcierta con su mezcla de magia y contundencia.
El libro, en cambio, se llama Café Negro. Para comprender del todo ese título necesitarán leerse el magnífico prólogo que sus autores nos regalan en forma de vajilla de diez tazas. Pero, para que se hagan una idea, sirva un sorbo: "El café negro (...) es bebida amarga y solitaria cuyo consumo parte del proyecto de incrustar en el interior de nuestros estómagos un tiro caliente”. Lo dicen ellos. Buen provecho.


  

Archivos

<Septiembre 2018
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
             

Documentos

  • Conocimiento del medio
  • Politica local gaditana
  • Sociales
  • Reseñas de libros
  • FARA
  • Presentaciones
  • Relatos cortos

  • Blogalia

    Blogalia

    Yo soy blogadita

    Planet Blogaditas

    Enlaces muy recomendables

    ASONANTE (María Jesús Ruiz)

    CRISEI(Rafael Marín)

    JOSE MANUEL BENITEZ ARIZA

    MIGUEL A. GARCIA ARGUEZ

    RAFAEL RAMÍREZ ESCOTO

    CARE SANTOS

    JUAN JOSÉ TELLEZ

    TANO RAMOS

    VIAJES DE PAPEL


    (c) 2002 ruiztorres